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En esta sección vamos a contar con la colaboración de diversos profesionales que van a escribir en relación a diversos temas de interés odontológico y no exclusivamente endodónticos. Para darnos su opinión, o manifestarnos si desea algún tópico en particular, por favor escríbanos a carlosboveda@carlosboveda.com y con gusto haremos lo posible por responder a su inquietud. Si quiere consultar todos los trabajos expuestos en estas páginas, puede revisar la lista de invitados previos al final de esta página
Invitado # 45 : (Mayo 2005) " Abordaje Endodóncico de Anomalías Dentarias de Desarrollo según Forma y Tamaño " por Katherine Medina Argüello Odontólogo, Universidad Central de Venezuela, 1996 Especialista en Endodoncia, U.C.V., Venezuela, 2000-2001 Premio " Dr. Pedro Henríquez " S.V.E. 2001-2005 e-mail: kathymedina@hotmail.com
Introducción El objetivo principal de la terapia endodóncica es la completa desinfección y obturación del sistema de conductos radiculares. La localización, preparación y obturación de los conductos requiere un extenso conocimiento de la morfología radicular y sus variaciones. Los dientes con anomalías del desarrollo representan un reto clínico para el odontólogo en especial cuando requieren tratamiento endodóncico. El tratamiento endodóncico exitoso permite la preservación de los dientes malformados en el arco dental, su restauración y su función. Antes de tratar estos dientes, el odontólogo debe guiarse por ciertas consideraciones clínicas, entre ellas, la función y la estética, la configuración y la complejidad del sistema de conductos, la cooperación del paciente y la capacidad del operador para resolver el caso. El objetivo de esta revisión bibliográfica es describir las diferentes anomalías dentarias de desarrollo según forma y tamaño que se pueden presentar en la consulta odontológica, y analizar las distintas conductas terapéuticas a seguir en el manejo endodóncico.
Definición de las anomalías dentarias de desarrollo según forma y tamaño La anomalía constituye una desviación de la normalidad; dicha desviación puede ocurrir por condiciones locales, surgir de tendencias dentarias heredadas o ser manifestaciones de alteraciones sistémicas.125 La mayoría de los defectos dentarios son estrictamente locales, mientras que otros son manifestaciones hereditarias asociadas con otras anomalías de los maxilares y/o de otros órganos o sistemas. Algunos se asocian con enfermedades que ponen en peligro la vida. 40 Existen caracteres diferentes, no solamente entre individuos, sino entre poblaciones; lo cual es de gran importancia, ya que estas diferencias reflejan el papel de factores genéticos en las variaciones de la forma de los dientes.110 Las anomalías dentarias no sólo afectan su forma, tamaño, disposición, número y tiempo de desarrollo sino que modifican también su estructura histológica 125. Los diversos dientes varían mucho en longitud, ancho, espesor, curvatura de la raíz, características de la corona, desarrollo de la cresta marginal, forma y definición de las cúspides, etc.110 Estas alteraciones reflejan un cambio en el número o en la forma y pueden afectar al esmalte o a la dentina. Dada la complejidad y las interacciones del desarrollo dentario, desde su comienzo en la sexta semana de vida intrauterina hasta la erupción, el número de anomalías descritas puede resultar sorprendente, aunque en realidad la cantidad no es muy elevada.47 Se puede establecer que el defecto dentario hace su aparición en el momento en que la dentición ha terminado su desarrollo y los dientes han erupcionado, pudiendo ser observado inicialmente en los niños.40 Es conveniente describir conjuntamente las anomalías de forma y tamaño de los dientes ya que frecuentemente coexisten.40
Etiología de las anomalías dentarias de desarrollo según forma y tamaño Factores sistémicos Las anormalidades de formación, calcificación y erupción de los dientes se asocian con perturbaciones sistémicas iniciadas en la infancia o a principios de la adolescencia. Las anormalidades de los dientes provocadas por enfermedades sistémicas incluyen alteración en el número, defectos estructurales del esmalte, la dentina y el cemento, y en raros casos, variaciones de tamaño.125 Por ejemplo, la hipercementosis (formación excesiva de cemento sobre la superficie de la raíz de un diente) además de ser frecuente en dientes sometidos a fuerzas de oclusión tanto aumentadas como reducidas, también se observa en dientes de pacientes con enfermedad de Paget o hiperpituitarismo o en dientes adyacentes a áreas de inflamación crónica.106 Dilhan y cols.36 describieron el caso de una niña, donde encontraron diferentes anomalías dentarias, y observaron hipoplasia del esmalte, caninos e incisivos centrales superiores birradiculares, dilaceración, pulpolitos y evaginaciones, causadas por una hipocalcemia secundaria a el exceso de vitamina D debido a una medicación incorrecta. Factores genéticos La aparición de las alteraciones del desarrollo esquelético debidas a factores hereditarios, en algunos casos se manifiestan en el momento del nacimiento y en otros se desarrollan durante la infancia o la adolescencia. Las anomalías dentarias coexistentes se manifiestan en gran medida por estructuras defectuosas de los dientes, interferencias en el desarrollo y la erupción normal, y maloclusión. En general, las malformaciones dentaria son más severas en los casos congénitos.125 Como ejemplo se puede mencionar la hemihipertrofia congénita de la cara (gigantismo facial). La anomalía dentaria característica de esta deformidad la constituyen el desarrollo y la erupción prematura, la macrodoncia y la ausencia congénita de dientes (Burke, 1951; Stafne y Lovestedt, 1962). Los dientes que pueden ser más grandes que sus homólogos son, en orden de frecuencia de mayor a menor, los caninos, los primeros premolares, los segundos premolares y los primeros molares superiores e inferiores. La presencia de anomalías dentarias es un hallazgo significativo y es muy importante en el diagnóstico diferencial de la hemihipertrofia congénita de la cara respecto a otras condiciones que producen agrandamiento facial, particularmente los tumores.125 En pacientes con alteraciones genéticas como síndrome de Klinefelter y síndrome de Down, puede presentarse el taurodontismo.23 Acs y cols.1, comentan la ocurrencia simultánea de múltiples anomalías dentarias, en casos de anomalías cromosomales que frecuentemente manifiestan involucración multisistémica. Además agregan, que varias anomalías dentarias han sido descritas en individuos y dentro de grupos familiares, sin evidencia de otra manifestación sistémica. También se ha mencionado la ocurrencia simultánea de microdoncia, taurodontismo, y dens invaginatus en una familia. La distribución de casos en esta familia sugiere una transmisión ligada al cromosoma X recesivo.1 Condiciones locales La incidencia de algunas malformaciones dentarias, ha sido descrita con mayor prevalencia dentro de ciertos grupos raciales, por ejemplo, diversos autores concuerdan en que la incidencia del dens evaginatus es más alta en grupos Mongoles que en grupos de raza blanca.126,136,118 Las anomalías dentarias también pueden presentarse debido a una causa local, como la dilaceración, que puede ocurrir debido a una causa local exógena como un traumatismo durante el desarrollo del diente o puede ser de etiología idiopática.106
Anomalías dentarias de desarrollo según forma Dens Invaginatus Introducción y concepto del Dens Invaginatus El dens invaginatus constituye una anomalía del desarrollo de los dientes que conduce una desorganización del órgano del esmalte el cual se invagina dentro del cuerpo del diente 125,73,27 (ver gráfico 1). La cavidad que así se forma mantiene una comunicación con el exterior a través de una pequeña abertura en la superficie de la corona.125
Gráfico 1. Formación del dens invaginatus. Tomado de Sapp y cols. 1998. Esta malformación también es conocida como dens in dente, odontoma invaginado, odontoma gestante dilatado , odontoma compuesto dilatado, inclusión dental y dentoid in dente. 58,119 Sin embargo, el término dens invaginatus introducido por Hallet en 1953 es generalmente empleado.110,92 Tavano 131, en 1994, señala que el dens invaginatus es una variación del desarrollo que resulta de una alteración en el patrón normal de crecimiento de la papila dental de un diente, que puede ocurrir en la dentición permanente o primaria supernumeraria. Hülsmann 58, en 1997, lo define como una malformación de los dientes causada probablemente por un desdoblamiento de la papila dental durante el desarrollo de los mismos. Los dientes afectados muestran un profundo doblez del esmalte y dentina que comienza en el agujero ciego (hoyuelo localizado inmediatamente por encima del tubérculo o a veces en lugar del tubérculo, en los dientes antero&endash;superiores) o incluso en la punta de la cúspide y que puede extenderse profundamente dentro de la raíz. Shafer y Levy 112, en 1986, consideran que el dens in dente representa simplemente una acentuación en el desarrollo de la fosa lingual. Ulmansky y Hermel 135, 1964, y Vincent-Townend, 1974 mencionado por Hülsmann 58 describieron un dens in dente incipiente, como una profunda fisura palatina o lingual forrada por esmalte sin comunicación con la pulpa. Referente al primer reporte realizado de esta anomalía, varios autores 119,110,58 mencionan que Salter (1855), Sócrates (1856) y Tomes (1887) fueron los primeros en describir malformaciones debidas a una invaginación. Sin embargo, Schulze 110, considera que las malformaciones llamadas por Salter "diente verrugoso" probablemente no se debían a una invaginación sino a la formación de un gemelo. Schaefer (1955) y Westphal(1965) referidos por Hülsmann 58 y Schulze 110 mostraron que el nombre "dens in dente" ya lo había utilizado Ploucquet en 1794 quien descubrió esta anomalía en el diente de una ballena. Ploucquet se refirió a un relato de la Peyrére (1647) sobre un diente dentro del "colmillo" hueco del narval.110 Hülsmann 58 además menciona que esta malformación de dientes también fue descrita en 1873 por Muhlreiter , en 1874 por Baume y en 1897 por Busch. Etiología del Dens Invaginatus La etiología es controversial y permanece incierta. 58,80 Shafer 112, en 1986, menciona que se han sugerido diversas causas que pueden provocar esta alteración, entre las que se incluyen: aumento de la presión externa, retardo del crecimiento focal y estimulación del crecimiento focal en ciertas áreas de la papila dentaria. Hülsmann 58 señala que en las últimas décadas se han propuesto varias teorías:
La mayoría de los autores consideran el dens invaginatus como un profundo doblez del agujero ciego durante el desarrollo dentario, sin embargo, otros consideran que también puede resultar en un segundo foramen apical ( Schulze 1970) por otro lado la invaginación puede iniciarse desde el borde incisal. Los factores genéticos no pueden ser excluídos (Grahnen 1962, Casamassimo et al. 1978, Ireland et al. 1987, Hosey y Bedi 1996).58 De Smit y col. 34 en 1982, comentan que esta anomalía es de origen embrionario y resulta de una invaginación epitelial dentro de la profundidad de la papila ecto-mesenquimatosa. En un momento dado durante el desarrollo de la raíz, una estructura amelodentinaria, más o menos desarrollada, se forma dentro de la pulpa. Goaz y White 47, en 1995, consideran que las invaginaciones de la corona suelen originarse a partir de un repliegue anómalo del órgano del esmalte hacia la papila dental. En un diente maduro esto da lugar a un pliegue de tejido duro dentro del diente que se caracteriza porque el esmalte tapiza el pliegue y recubre la dentina periférica. Cuando esta anomalía afecta la raíz (dens invaginatus radicular), parece el resultado de una invaginación de la vaina radicular epitelial de Hertwig, que da lugar a una acentuación del surco radicular longitudinal normal. A diferencia del tipo coronario, recubierto por esmalte, el defecto de tipo radicular está recubierto por cemento. Kulild 67 señaló que la diversidad de nombres otorgados a esta anomalía han reflejado las diferentes teorías. El término dens in dente indica la apariencia radiográfica de un aparente diente que se ha formado dentro de otro. El término odontoma compuesto dilatado infiere que hay una dilatación anormal de la papila dental que luego se calcifica. La anomalía gestante se refiere a un tumor de tejido duro y el dens invaginatus implica un defecto que resulta de una invaginación de la corona antes de que ocurra la calcificación. Clasificación del Dens Invaginatus Hülsmann 58 refiere que la primera clasificación del dens invaginatus fue publicada por Hallet en 1953. Luego Oehlers 89, en 1958, menciona que existen dos variedades principales del desarrollo anormal del dens invaginatus, ellas son la coronaria y la radicular. La diferencia básica entre las dos variedades está en el sitio donde se origina la invaginación la cual constituye la parte esencial de la anomalía. En la variedad coronaria, la invaginación resulta de un doblez del órgano del esmalte. Esta se comunica con la cavidad oral a través de una fosa o ranura en la corona que usualmente se manifiesta muy poco. Y el proceso de invaginación de la variedad radicular resulta de un doblez de la vaina epitelial de Hertwig el cual comienza dentro de la raíz después que se ha completado el desarrollo coronario.89 Varios autores 58,73,63,131,27,26,119 se refieren a Oehlers 88, 1957, quien desarrolló un sistema que clasifica las variaciones de las invaginaciones coronarias que ocurren en esta anomalía, y la cual aún es utilizada hoy día (ver gráfico 2). Estas clasificaciones son basadas en la extensión de la estructura del tejido dentario involucrado. Los tipos son los siguientes:
Posteriormente en el año 1958, Oehlers 89 presentó invaginaciones radiculares; la variedad radicular del dens invaginatus es discutida y, de los casos reportados en la literatura, se han identificado dos tipos: a- El primer tipo es representado como un pliegue interno axial de una pared de la raíz e indica un intento incompleto en la bifurcación radicular. Este tipo no muestra las características clínicas y morfológicas comunes de otras formas de dens invaginatus esta condición ocurre comúnmente en el segundo molar inferior de los chinos y malayos. b- El segundo tipo es considerado como una verdadera forma de "dens invaginatus". Es extremadamente raro y se presenta como una invaginación cubierta de esmalte dentro de la raíz, originándose una abertura en la misma raíz. Esta formación es comparada con el de una perla de esmalte (ver gráfico 3).
Además Oehlers 88,73 agregó que un diente puede poseer más de un tipo de invaginación (ver gráfico 4)
Schulze y Brand (1972) referidos por Hülsmann 58 propusieron una clasificación más detallada, incluyendo invaginaciones que comienzan desde el borde incisal e incluyen configuraciones radiculares dismórficas. Prevalencia del Dens Invaginatus El dens invaginatus ocurre más comúnmente en el incisivo lateral superior permanente que en incisivos centrales, premolares, caninos y molares permanentes,63,27,58,96,107,26,16 y su aparición bilateral es bastante común.16,131,58,26 Conklin 29 en 1968, reportó un caso de múltiples dens invaginatus en la región de los cuatro incisivos superiores; posteriormente Burton y col. 16 en 1980, publicaron un caso de múltiples dens invaginatus en los seis dientes antero-superiores. Conklin 27 en 1962, refiere que Kronfeld en 1934, realizó un estudio de dens in dente y revisó todos los casos previamente registrados en la literatura, había un total de 14 casos, y todos eran unilaterales. Amos 3, en un estudio realizado en 1955, en referencia a la incidencia del dens invaginatus en los incisivos laterales superiores de pacientes de raza blanca, encontró que de 1.000 dientes estudiados 22 eran bilaterales, 17 en el incisivo lateral izquierdo y 12 en el derecho, dando un total de 51 dientes afectados con esta anomalía y un porcentaje de incidencia de 5,1%. Los rangos de incidencia del dens invaginatus varían desde 0,04% referido por Boyne, al 10% referido por Atkinson.57 Es muy raro encontrar esta anomalía en el maxilar inferior y en dientes primarios 96,63,107,131,26. Se ha observado en incisivos inferiores26, e informes recientes han mostrado premolares inferiores comprometidos con esta anomalía.39,131,11,27 Hay diversos casos de dens invaginatus asociados con otras anomalías tales como taurodontismo, microdoncia, geminación 24, diente supernumerario y dentinogénesis imperfecta.100 Hallazgos histológicos del Dens Invaginatus Hülsmann 58 cita varios informes microscópicos, ultraestructurales e investigaciones microradiográficas con la malformación de dens invaginatus. Muestra un amplio rango de hallazgos, y por lo tanto reproduce la variedad macroscópica de esta anomalía. Omnell y col.92 en 1960, al igual que Brabant y Klees en 1956, y Piatelli y Trisi en 1993, mencionados por Hülsmann 58 describieron que la dentina debajo de la invaginación puede estar intacta sin irregularidades, y puede contener islotes de tejido conjuntivo vital 92. Kronfeld en 1934, citado por Hülsmann 58, comenta que la dentina puede contener finos conductos que comunican con la pulpa dental, otros autores coinciden con este criterio. Algunos autores como Omnell y cols.92 en 1960, Vincent-Townend en 1974, y Beynon en 1982 describieron hipomineralización o irregularidad estructural de la dentina 58. La estructura y grosor del esmalte de la invaginación puede variar mucho. El esmalte fue descrito como una estructura irregular por Atkinson en 1943, Beynon en 1982 y Piatelli y Trisi en 1993, citados por Hülsmann.58 Omnell y cols.92, en 1960, concluyeron que los defectos del esmalte son el factor decisivo en la génesis del dens invaginatus. En 1982, Beynon, citado por Hülsmann 58 encontró esmalte hipomineralizado en la base de la invaginación mientras Morfis en 1992, en un análisis químico detectó ocho veces más fosfato y calcio comparado con el esmalte externo, y el magnesio se había perdido completamente. Bloch-Zupan y col.12 en 1995, encontraron diferencias en la estructura y composición entre el esmalte externo e interno; ellos encontraron que el esmalte interno era atípico y más complejo y su superficie presentaba forma de panal. Características clínicas del Dens Invaginatus Oehlers 88 describió diferentes formas coronarias: normal con una profunda fisura lingual o palatina, cónica, forma de barril o forma de clavija con una fisura incisal relacionada con los tres grupos de la clasificación mencionados anteriormente. Hülsmann 58 y Tavano131 reportan que, generalmente estos dientes son reconocidos clínicamente por su morfología coronaria (forma de clavija o barril) o un agujero ciego profundo, sin embargo, el diente afectado a veces no presenta ningún signo de malformación. La invaginación permite la entrada de irritantes en un área que está separada del tejido pulpar por solo una delgada capa de esmalte y dentina, lo cual presenta una predisposición para el desarrollo de la caries dental.58 Sauveur y col.107 citan a Villa y col. en 1959, quienes informan que el esmalte que cubre la invaginación es hipomineralizado, por lo tanto, frágil. De la masticación puede resultar la destrucción de esta capa y exponer la pulpa en una superficie específica, algunas veces solo como un punto de exposición. Esto explica la frecuencia de necrosis pulpar de estos dientes con ausencia de caries franca. Esta necrosis puede desarrollarse incluso antes de la completa maduración del diente. Varios autores señalan, que pueden existir conductos entre la invaginación y la pulpa 92. La necrosis pulpar puede ocurrir temprano, a los pocos años de la erupción, algunas veces aún antes del cierre del ápice.135,41 Otros reportes de invaginaciones coronarias sin diagnosticar y sin tratar son la formación de abscesos (Greenfeld y Cambruzzi 49; Chen y cols.17; Yeh y cols.143); retención de un diente vecino (Conklin 28); desplazamiento de dientes (Schaefer 1955, Petz 1956 citados por Hülsmann 58); quistes (Conklin 26, Augsburger y Brandebura 4, Greenfeld y Cambruzzi 49) y resorciones internas (Shapiro113). Hay casos publicados en los cuales el dens invaginatus puede presentarse sintomático con dolor e inflamación, o asintomático.27 Diagnóstico del Dens Invaginatus El diagnóstico temprano es de gran importancia para establecer el tratamiento preventivo de la enfermedad pulpar, debido a que la pulpa, se puede involucrar poco tiempo después de la erupción.58 La mayoría de los casos se detectan radiográficamente, esta anomalía muestra una invaginación radiopaca, igual en densidad al esmalte, la cual se extiende desde el cíngulo hasta dentro del conducto.131,73 Los defectos pueden variar en extensión y forma, forma de aro, forma de pera o una estructura radiolúcida ligera, y algunas veces da la apariencia de "un diente dentro de otro diente,131,107,119,58 y clínicamente casi siempre presentan forma cónica o forma de clavija con un agujero ciego profundo (ver gráfico 5).
Sauveur y col.107 señalan que las anormalidades que más frecuentemente se observan en la corona son acentuaciones del cíngulo, aumentando en la dimensión vestíbulo-palatino o mesio-distal, o por el contrario disminuyendo en estas dimensiones. Como los incisivos laterales superiores son los dientes más susceptibles a la invaginación coronaria, éstos deben ser investigados clínica y radiográficamente a fondo, por lo menos en los casos donde se observa un hoyo profundo en el agujero ciego. Si un diente es afectado el diente homólogo debe ser también investigado.58 Consideraciones de tratamiento del Dens Invaginatus Hay una alta incidencia de infección y degeneración de la pulpa asociada con esta condición, por lo que Oehlers 88 señala que el diagnóstico es importante y se requiere el tratamiento profiláctico temprano para prevenir la muerte pulpar, la infección periapical, y la formación de quistes, los cuales son complicaciones. Se deben considerar distintos tratamientos para resolver este problema: tratamiento preventivo, tratamiento endodóncico, cirugía periapical, extracción y reimplante, extracción, o tratamiento combinado.103 Tratamiento preventivo y restaurador en el Dens Invaginatus Los dientes con invaginaciones palatinas o incisales profundas o agujero ciego, deben ser tratados con sellantes de fosas y fisuras antes que la caries se pueda producir.58,137 Thomas 133 recomienda que el dens invaginatus debe ser restaurado profilácticamente en edades comprendidas entre 7 y 14 años debido a la alta incidencia de esta anomalía encontrada en personas jóvenes, lo cual indica que la prevención temprana de estos dientes contribuye a la disminución de la pérdida prematura de los mismos. Este tratamiento se indica para dens invaginatus tipo 1 y algunos tipo 2, pero no para los tipo 3. Cuando la invaginación es muy pequeña, será necesaria una fresa #1/2 para limpiar el conducto de la invaginación, y se aplicará una capa de sellante en la superficie; este procedimiento solo se realizará en pacientes con bajo índice de caries y buena higiene bucal. En invaginaciones más grandes, puede ser usada una fresa #2 ó #3 para ganar acceso; luego que el conducto es abierto, se utilizará una fresa #1/2 ó #1 para alcanzar el defecto. Es importante remover la dentina cariada, y proteger la dentina remanente con Hidróxido de calcio. Posteriormente el diente debe ser restaurado con amalgama o resina y se deben realizar evaluaciones periódicas 122,34 (ver gráfico 6)
Si no se puede detectar ninguna entrada a la invaginación y no hay signos patológicos visibles clínica y radiográficamente ningún tratamiento debe ser indicado, pero se recomienda una observación estricta.58 Tratamiento de conducto en el Dens Invaginatus Dechaume en 1966, mencionado por Tagger 129, indicó la extracción de estos dientes, lo cual motivo posteriormente a varios autores a proponer el tratamiento de conductos, con la finalidad de mantener los dientes con esta malformación en la arcada dental. Frente a esta anomalía, el operador debe dominar una variedad de técnicas endodóncicas, ya que los espacios irregulares del conducto pueden requerir técnicas modificadas, tanto con respecto a la preparación químico-mecánica como a la obturación del mismo.131 La única manera de determinar si hay que realizarle tratamiento de conductos al conducto principal y al conducto de la invaginación, es realizando un correcto diagnóstico en cada caso, ya que muchas veces se puede observar una radiolucidez periapical y el diente responde positivo a las pruebas térmicas o eléctricas. Igualmente hay que ubicar la invaginación dentro de la clasificación de Oehlers ya que de esto va a depender el grado de complejidad que presente el sistema de conductos. El odontólogo debe realizar un análisis cuidadoso de la configuración de los conductos ya que es esencial para la planificación del tratamiento.122 La primera dificultad es ganar un acceso adecuado al conducto sin comprometer severamente la resistencia del diente. Además se debe tener gran cuidado para prevenir una perforación, para lo cual se recomienda tomar varias radiografías con diferentes angulaciones horizontales. Una minuciosa instrumentación químico-mecánica del sistema de conductos es el segundo paso crítico, ya que su morfología tan compleja impide que los instrumentos lo alcance, por lo que debe ser acompañada de una abundante irrigación.122 Grossman 50 en 1974 y Creaven 30 en 1975, fueron los primeros en describir el tratamiento de conducto solo de la invaginación, cuando esta tiene un foramen apical separado o lateral. Greenfeld y Cambruzzi 49, y Bolaños y cols.13, en sus informes mencionan, que cuando la invaginación se extiende de la corona al tejido periradicular y no hay comunicación con el sistema de conductos, la pulpa del conducto principal puede permanecer vital, y el tratamiento de conducto de solo el área invaginada puede solucionar la patología existente (ver gráfico 7).
Posteriormente Tagger 129 en 1977, presentó un caso con tratamiento de conductos convencional. Este fue realizado en un incisivo lateral superior izquierdo tipo 3 según la clasificación de Oehlers; el cual respondió negativo y al realizarle la apertura de cámara se pudo entrar a los dos conductos , al principal y al de la invaginación; ambos fueron irrigados, preparados, secados y obturados, a los dos años se pudo observar radiográficamente la completa cicatrización de la lesión periapical pre-existente. Este mismo autor comenta que en caso de fracaso, la cirugía puede ser un recurso para solucionar el problema apical. Varios autores han tratado la invaginación como un conducto separado, incluso realizando dos aperturas de cámara en el mismo diente, una para poder entrar al conducto principal y otra para tener acceso a la invaginación 25,39,77,63 (ver gráfico 8).
Tavano y col.131 reportaron un caso donde trataron un primer premolar inferior con dens invaginatus, tipo 2 según la clasificación de Oehlers, el cual resultó negativo a las pruebas de vitalidad pulpar, le fué colocado Ca(OH)2 solo al conducto principal, evidenciando la mejoría del caso; luego, le realizaron el tratamiento de conducto solo al conducto principal debido a que no había comunicación con la invaginación, resultando el tratamiento exitoso (ver gráfico 9).
Sauveur y col.107 mencionan que la anatomía compleja del diente invaginado hace que el tratamiento de conducto sea difícil y éste pueda comprometer el futuro del diente si es destinado a soportar una restauración de corona con perno. Uso del microscopio quirúrgico Muchas veces al tratar casos complejos de dens invaginatus el operador se ve limitado por no alcanzar una buena visualización interna del diente. Bóveda y cols. 14 demostraron en su estudio, que el uso del microscopio quirúrgico proporciona una gran ventaja, porque mejora la visualización y reconocimiento de colores y texturas, alcanzando así el operador la capacidad de observar en detalle las estructuras duras y suaves del diente, obteniendo una amplia identificación del conducto y por lo tanto una preparación más precisa (ver gráfico 10).
Junto a éste avance tecnológico también se puede mencionar el uso del localizador de ápice electrónico, con el cual el operador se puede ayudar al realizar la conductometría o al estar frente a una perforación. Uso del ultrasonido en el Dens Invaginatus Como se dijo anteriormente, el volumen grande e irregular del sistema de conductos dificulta la conformación y limpieza del mismo. Cunningham y cols. 31 informaron que la irrigación apoyada por una limpieza ultrasónica ha sido descrita como una manera eficiente de desinfección, por lo tanto es recomendada para la limpieza de la morfología completa del sistema de conductos en dientes con dens invaginatus, acompañado con abundante irrigación de Hipoclorito de sodio. Uso del hidróxido de calcio en el Dens Invaginatus Varios autores como Ferguson y cols. 41, Solares 121, Vajrabhaya 137 y Yeh y cols.143 señalan que algunas veces, el estado de desarrollo radicular necesita un paso adicional usando hidróxido de calcio para permitir la formación del cierre apical, además se puede usar como medicamento intraconducto y puede ser empleado para rastrear la morfología del mismo.103 Obturación del Dens Invaginatus Para la obturación de estos dientes la técnica de gutapercha termoreblandecida ha sido recomendada en un intento de obturar las posibles irregularidades en el espacio del conducto de la parte invaginada. Entre las técnicas recomendadas de compactación vertical 138,63,77,21,62,143 se puede mencionar la técnica de inyección termoplastificada.137,131,7 Hay varios casos reportados donde utilizaron diferentes técnicas como: la técnica McSpadden seguida con condensación vertical 39,49, la técnica de condensación lateral 129,143 , ésta combinada con la técnica de condensación vertical 103, la técnica de condensación lateral en el 1/3 apical seguida del uso de compactadores McSpadden 94, todas igualmente resultaron exitosas. Khabbaz y col. 63 publicaron un caso donde trataron un dens invaginatus tipo 3 según la clasificación de Oehlers, al cual le realizaron dos cámaras de acceso independientes, una para el conducto principal y la otra para la invaginación. Ellos trataron ambos conductos con limas K y obturaron el conducto principal con la técnica de condensación lateral y el conducto de la invaginación con la técnica de condensación vertical. Holtzman 56 en 1998, trató un dens invaginatus tipo 2 según Oehlers, le realizó la terapia endodóncica solo al área invaginada obturándola con amalgama y el conducto principal no lo trató por encontrarse vital. Cirugía periapical en el dens invaginatus Varios autores coinciden que la cirugía periapical debe ser indicada en casos de fracaso endodóncico y en dientes que presentan problemas anatómicos o fallas para lograr el acceso a todas las partes del sistema de conductos como son los dens invaginatus tipo 3, con lesiones periapicales (Hata y Toda 52 1987, Teplitsky y Singer 132 1987, Kulild y Weller 67 1989, Suchina y cols.128 1989, Benenati 9 1994). La intervención quirúrgica consiste en hacer un curetaje periapical, resección apical, preparación de la cavidad y obturación a retro. Skoner y Wallace 119, reportaron un caso donde intentaron el tratamiento de conducto por vía convencional y al no poder alcanzar el ápice debido al saco de la invaginación, decidieron usar un tratamiento quirúrgico subsecuente para la porción apical. La invaginación fue instrumentada y obturada por vía coronal con gutapercha y cemento sellador de Grossman y para completar la obturación levantaron el colgajo , curetearon y al localizar el foramen que se presentaba abierto prepararon este espacio pulpar con ultrasonido para luego colocar una amalgama a retro condensada mecánicamente con la unidad ultrasónica. Los materiales de retro-obturación comúnmente utilizados son Amalgama,113,52,132,119,67,128,9 Super EBA (Harry J Bosworth Co, Skokie, IL), resinas, y ProRoot MTA (Loma Linda University, Loma Linda, CA). Fröner 43 y cols. reportaron un caso de un dens invaginatus tipo 3, en el cual, al no poder ubicar la entrada de la invaginación vía coronal, decidieron realizar cirugía periapical preparando y obturando a retro con gutapercha y cemento sellador el conducto de la invaginación. El conducto principal fue preparado y obturado vía coronal. Greenfeld y Cambruzzi 49 publicaron un caso de un incisivo lateral superior con dos raíces y un dens invaginatus, y al no localizar el conducto correspondiente a la invaginación durante la terapia endodóncica convencional, decidieron obturar con gutapercha y sellador el conducto principal y realizar una amputación a la raíz de la invaginación, obteniendo resultados satisfactorios. Extracción y reimplante en el Dens Invaginatus Este tipo de tratamiento es indicado solo en casos donde el tratamiento combinado endodoncia-cirugía periapical falla, y se utiliza para lograr un mejor acceso para el sellado apical; ha sido propuesto por Cole y cols. 25 en 1978, Lindner y cols. 73 en 1995 y Nedley y col. 87 en 1997. Sin embargo, se sabe que esta opción de tratamiento puede traer riesgos y beneficios, incluyendo pérdida del diente o una posible anquilosis. 87 Allen y cols. 2 concluyen que la extracción y reimplante es un procedimiento endodóncico considerado como último recurso, con una de tasa de éxito de 42,9%. Extracción del Dens Invaginatus Es el último recurso; la extracción es solo indicada en dientes con severas irregularidades anatómicas que no pueden ser tratados con el tratamiento convencional, ni quirúrgicamente. 58 Dechaume en 1966, citado por Sauveur 107, propuso la extracción como el tratamiento de elección para evitar las complicaciones debido a la complejidad de la anatomía de estos dientes. Rotstein y cols. 103 en 1987, son partidarios de la extracción cuando la morfología coronaria anormal presenta problemas estéticos o funcionales.
Dens Evaginatus Introducción y concepto de Dens Evaginatus El dens evaginatus es la antítesis del dens invaginatus. El dens evaginatus se puede definir como una anomalía del desarrollo dentario que resulta en la formación de un tubérculo o protuberancia en una de las superficies del diente afectado. Consiste en la formación de una capa exterior de esmalte, un centro de dentina y puede contener una delgada extensión de tejido pulpar (ver gráfico 11). Esta condición es clínicamente importante porque la fractura o desgaste del tubérculo frecuentemente es la principal complicación del dens evaginatus, conduciendo a la necrosis pulpar y a la infección periapical temprana; a menudo antes de la completa formación radicular. 126,136
Gráfico 11. Dens evaginatus. Tomado de Ingle y Bakland,1996. El Dens evaginatus también ha sido llamado: tipo más simple de odontoma compuesto dilatado, tubérculo oclusal, premolar de Leong, odontoma del tipo de centro axial, premolar tuberculado, odontoma evaginado y con cúspide intersticial, cúspide supernumeraria, o perla de esmalte oclusal; pero desde 1974 esta anomalía ha sido referida en la literatura como dens evaginatus.136 Stewart y cols. 126 creen que el término dens evaginatus describe con precisión esta anomalía desde el punto de vista de desarrollo, de morfología y de histología. En la literatura se describe otra anomalía dentaria del desarrollo llamada cúspide en garra, muy similar desde el punto de vista histológico, morfológico y del desarrollo al dens evaginatus. Varios autores han tratado el dens evaginatus y cúspide en garra como anomalías separadas, dependiendo del diente en que se localice. Stewart y cols.126 en 1978, afirmaron que el dens evaginatus describe una anomalía en dientes posteriores. Mellor y Ripa 81 en 1970, y subsecuentes autores han descrito la cúspide en garra como una anormalidad de los dientes anteriores. Mellor y Ripa 81 dan una descripción de cúspide en garra afirmando que esta parece una garra de águila y es una estructura proyectada del área del cíngulo de dientes anteriores superiores e inferiores. Hoy en día se propone que la cúspide en garra y el dens evaginatus son la misma alteración y que la cúspide en garra es un subgrupo del dens evaginatus. Esto puede ser evaluado desde una base histológica y morfológica.136 Etiología del Dens Evaginatus El mecanismo exacto para la formación del tubérculo del dens evaginatus es desconocido. La primera teoría propuesta por Tratman y repetida subsecuentemente por varios autores, se explica a continuación. Se propone que la formación del tubérculo ocurre en estados muy tempranos de la odontogénesis y se cree que es debido a la proliferación y evaginación de una parte del epitelio interno del esmalte hacia el retículo estrellado del órgano del esmalte durante el desarrollo del diente (ver gráfico 12), el cual procede con la formación y aposición de dentina y esmalte creando un tubérculo de esmalte con un núcleo de dentina conteniendo un cuerno de tejido pulpar.136,126
Gráfico 12. Formación del dens evaginatus. Tomado de Sapp y cols. 1998 La incidencia familiar ha sido descrita previamente y se ha sugerido un componente hereditario en su etiología.126,82 Stewart y cols. 126, estudiaron la presencia del dens evaginatus en varios miembros de una familia descendientes de Indios Guatemaltecos; ellos comentaron que es probable la herencia de un gen dominante, y concluyeron que el mecanismo preciso de transmisión genética no está totalmente claro. Se han sugerido causas genéticas, tales como, el síndrome de Down, el síndrome de Mohr y el síndrome de Rubinstein-Taybi, y factores ambientales. 47,32 Clasificación del Dens Evaginatus Merrill 82 dividió el dens evaginatus según su ubicación en dos tipos; en uno el tubérculo es localizado en el centro de la cara oclusal y puede obliterar el surco central, mientras que en el otro el tubérculo se puede elevar en la cresta lingual de la cúspide vestibular (ver gráfico 13). Prevalencia del Dens Evaginatus El dens evaginatus ocurre predominantemente en personas de raza Mongoloide: Chinos, Tailandeses, Malayos, Japoneses, Indios, Esquimales y Filipinos. 126,136,118 Se ha descrito que el dens evaginatus ocurre con mayor frecuencia en premolares, pero puede presentarse en molares, caninos e incisivos. 136 Los premolares inferiores se ven comprometidos con mayor frecuencia. 82,144,18,118 Los rangos de prevalencia del dens evaginatus van del 1,09% al 4,3%. 82 Merrill 82 en 1964, examinó 650 estudiantes de secundaria en el sudeste de Alaska; todos eran Indios Americanos o Esquimales; él encontró la anomalía en 28 de ellos, reportando una incidencia de 4,3%; además comparó sus resultados con los obtenidos por Kato, Wu y Lau en sus estudios de poblaciones Japonesas y Chinas. Kato mencionó una incidencia de 1,09% en Japoneses evaluados. Lau y Wu rangos de 1,29% y 1,52%, respectivamente, en poblaciones Chinas. Bedi y Pitts 5 estudiaron pacientes de 12 años de edad para observar su prevalencia; ellos afirman que la selección de pacientes con ésta edad es la más apropiada para determinar la prevalencia del dens evaginatus, porque los premolares están erupcionando o han erupcionado recientemente. Los resultados de este estudio fueron una prevalencia de 3% entre la población China de Hong Kong. El dens evaginatus ocurre con frecuencia bilateralmente. 144,118 Algunos estudios han reseñado mayor frecuencia en el sexo femenino 82, mientras otros sugieren que la anomalía es igualmente distribuida entre los sexos. 144,118 Se ha informado que el dens evaginatus puede ocurrir simultáneamente con otra anomalía dentaria, como: mesiodens 144, dens invaginatus 90,144,123, geminación 90, y dientes supernumerarios. 45 Hallazgos histológicos del Dens Evaginatus Al examen histológico, Oehlers 91 observó premolares afectados por esta anomalía y la mayor parte de los dientes examinados revelaron una extensión de tejido pulpar normal dentro del centro del tubérculo. Merrill 82 notó túbulos dentinarios normales en dirección oblicua hacia la extensión pulpar, y una cubierta de esmalte alrededor del tubérculo con un promedio de 1,5 mm de espesor. Como se dijo anteriormente este tubérculo esta formado por una capa exterior de esmalte, un núcleo de dentina y puede contener una delgada extensión de tejido pulpar. 126,136 Oehlers y cols. 91 en 1967, identificaron cinco variantes del cuerno pulpar en el dens evaginatus, estas son:
Características clínicas del Dens Evaginatus
Diagnóstico del Dens Evaginatus Como ya se ha mencionado, el dens evaginatus se puede diagnosticar clínicamente como un tubérculo de esmalte en la superficie oclusal del diente afectado. 47,106 Radiográficamente se puede observar una extensión de un tubérculo de dentina y esmalte en la superficie oclusal. El núcleo central suele estar recubierto por esmalte radiopaco, pudiéndose observar una delgada proyección de la pulpa o cuerno pulpar radiolúcido. Si la protuberancia se ha fracturado o se ha desgastado hasta dejar al descubierto la pulpa, puede producirse una necrosis pulpar, en cuyo caso se podría observar una radiolucidez periapical. 47 Consideraciones de tratamiento del Dens Evaginatus Es de gran importancia el diagnóstico y tratamiento temprano para prevenir la fractura o atrición del tubérculo que pudiera resultar en una patología pulpar. 126 Han habido varias propuestas para tratar los dientes con dens evaginatus, con variabilidad en el éxito asociado a los distintos procedimientos. El tratamiento va a depender de la vitalidad pulpar y el estado de desarrollo radicular que presente el diente comprometido con la anomalía. Las consideraciones de tratamiento pueden ser divididas en dos categorías 126: a. Tratamiento de dientes con pulpa sana b. Tratamiento de dientes con evidencia clínica o radiográfica con pulpa involucrada. a.Tratamiento del dens evaginatus con pulpa sana El manejo del dens evaginatus en estos dientes incluye el diagnóstico y tratamiento temprano para prevenir la fractura o atrición del tubérculo que podría terminar en una patología pulpar; muchos autores son partidarios del tratamiento profiláctico de estos dientes, tan pronto hagan erupción. 136 El manejo debe ser guiado a preservar la vitalidad pulpar en el diente afectado, por lo que se han sugerido distintos métodos. Oehlers y cols. 91 en 1967, intentaron un desgaste profiláctico del tubérculo en un esfuerzo para estimular la aposición de dentina secundaria, sin embargo, ellos concluyeron , que ésta técnica no era fiable ya que la aposición de dentina secundaria no siempre acompaña tal procedimiento. Chen 18 realizó una técnica en 1984, donde la punta del tubérculo era rebajada progresivamente en un intervalo de 6 meses hasta que éste quedara libre de interferencias oclusales (cuando la erupción era completada). La dentina expuesta era desensibilizada con flúor de estaño por 5 min., radiográficamente se observó aposición de dentina, y para finalizar se preparó una cavidad poco profunda para colocar amalgama. Chen señaló cero incidencia de exposición pulpar o necrosis con éste método. Con los métodos de Oehlers 91 y Chen 18, basados en el desgaste del tubérculo, se corre el riesgo de realizar una exposición accidental de la pulpa que frecuentemente es muy cercana a la superficie del esmalte del tubérculo y se puede aumentar la sensibilidad del diente, además el paciente puede necesitar un gran número de citas, lo cual es inconveniente. 97 Yong 145 en 1974, reportó una técnica que resultó más efectiva en el tratamiento profiláctico del diente evaginado. La técnica consistió en una exposición quirúrgica de la pulpa dental previo aislamiento con dique de goma. El acceso era obtenido a través de una preparación cavitaria de rutina contorneando la superficie cavo-oclusal para incluir la región del tubérculo, seguida de la amputación pulpar y una efectiva hemostasia dentro del área para colocar un recubrimiento pulpar directo con hidróxido de calcio, seguido de una base de óxido de zinc-eugenol y el tratamiento era culminado con la colocación de una restauración de amalgama. Si el diente tratado permanecía asintomático en un período de 3 meses y al examen radiográfico no mostraba evidencias de deterioro pulpar, no se necesitaría ningún tratamiento adicional. El tratamiento de Yong produjo un éxito completo en un total de 39 dientes tratados con ésta técnica, con controles de 6 meses. Hill y Bellis 55 en 1984, describieron un caso en un paciente de 11 años de edad, donde tres dientes vitales con dens evaginatus, bajo aislamiento absoluto con dique de goma y limpiados con alcohol isopropílico, fueron tratados con un cuidadoso desgaste selectivo utilizando una fresa estéril; le realizaron una cavidad conservadora oclusal, removieron el esmalte del tubérculo a nivel de la dentina, le colocaron Hidróxido de calcio en la cavidad resultante y una restauración de resina compuesta para obturar la cavidad y sellar las fisuras alrededor del sistema. Diez meses después del tratamiento los dientes respondieron normalmente a las pruebas de vitalidad. Sin embargo, el operador debe estar preparado para realizar un recubrimiento pulpar directo, en caso de que ocurriese una exposición pulpar al realizar este método. Posteriormente varios autores (Mc Culloch y cols. 79, Sim 118) realizaron el método de Hill y Bellis en dientes con dens evaginatus vitales obteniendo excelentes resultados. Basado en un estudio realizado por Sim 118, donde comparó los dos métodos profilácticos restauradores más comunes para el manejo del dens evaginatus en dientes vitales asintomáticos , como son el método de Yong 145 y el método de Hill Y Bellis 55, sus resultados indican que el método más favorable es el desgaste selectivo descrito por Hill y Bellis 55, porque el 99% de los dientes tratados con este método se presentaron asintomáticos en un período de observación de 2 años. b.Tratamiento del dens evaginatus con evidencia clínica o radiográfica con pulpa involucrada En décadas pasadas el tratamiento de estos dientes se inclinaba más hacia la extracción, ya que generalmente el diente afectado presentaba un amplio ápice abierto cuando el tubérculo se encontraba fracturado o desgastado, conduciendo a una infección periapical, y también por el patrón radicular anormal asociado con los dientes que exhiben dens evaginatus. 136 Stewart y cols. 126 en 1978, sugieren que los dientes que se presentan inicialmente sintomáticos, o que muestran alguna evidencia de patología pulpar seguido de un procedimiento de recubrimiento pulpar directo, requieren un tratamiento endodóncico más extenso. Cuando el cierre apical no este completo, la técnica indicada es la apicoformación seguida del tratamiento de conducto convencional. Priddy y cols. 98 en 1976, hicieron una recomendación similar a la anteriormente descrita, pero ninguno de los dos grupos de autores mencionados en este párrafo reportaron algún caso utilizando ésta técnica. En 1984, Hill y Bellis 55, reportaron un caso que fue exitosamente tratado, utilizando la técnica de apicoformación con Hidróxido de calcio seguido por el tratamiento de conducto convencional, obturando con sellador y gutapercha compactada lateralmente. En casos de ápices abiertos, la técnica de apicoformación con Hidróxido de calcio seguida por el tratamiento de conducto convencional, ha sido realizada subsecuentemente por varios autores, solo variando la técnica de obturación, como la técnica de compactación vertical (Lin y cols. 71), o la técnica de compactación lateral con gutapercha (Su HL 127, Chen 18) obteniendo el mismo éxito. Ésta técnica de apicoformación con Hidróxido de calcio seguida por el tratamiento de conducto convencional, es la más indicada en dientes no vitales con incompleta formación radicular. 136 La extracción se puede considerar como el último recurso. Se recurriría a ésta si la apicoformación no es exitosa o si el diente debe ser removido por razones ortodóncicas. 136
Taurodontismo Introducción y concepto de Taurodontismo El taurodontismo es una extensión apical de la cámara pulpar, y ocasiona en el diente afectado raíces cortas y cámara pulpar alargada 23 (ver gráfico 14).
Gráfico 14. Taurodontismo. Tomado de Sapp y cols. 1998 La condición ha sido descrita como una forma de diente primitivo. 139 Witkop 104 sugirió que el taurodontismo era encontrado con más frecuencia en poblaciones en que los dientes eran usados como herramientas. El término taurodontismo fue primero usado por Sir Arthur Keith en 1913, él usó la palabra "taurodont" (tauro del latin "toro", y dont del griego "diente") para describir una tendencia del cuerpo del diente a extenderse a expensas de la raíz. Usó el termino cynodont para describir la condición normal en la que el cuerpo del diente se encuentra por encima del borde del alvéolo. 23,104 Etiología del Taurodontismo La presencia de distintas malformaciones como amelogénesis imperfecta 139, oligodoncia 111, displasia dentinaria 66, hendidura labio-palatina 68, síndrome de Down, disturbios ectodérmicos, y síndrome de Klinefelter 23,142,33, sugieren que un origen genético o una anormalidad ectodérmica puede ser la causa del taurodontismo. 23 Otra posible causa incluye la mutación espontánea 23,104 y la influencia de factores externos sobre el desarrollo del diente. 23 Varias teorías han sido propuestas respecto a la etiología del taurodontismo, pero la más aceptada ha sido una falla de la vaina epitelial de Hertwig la cual tiende a invaginarse en el plano horizontal, resultando un diente con raíces cortas, cuerpo y cámara pulpar alargadas. 53,68 El operador debe estar familiarizado con el taurodontismo, porque el descubrimiento de la anomalía nos puede orientar a investigar otros signos clínicos relacionados con determinados síndromes. 23,51 Clasificación del Taurodontismo En 1928, Shaw 114 clasificó el taurodontismo en: a. Hipotaurodontismo b. Mesotaurodontismo c. Hipertaurodontismo Esta clasificación fue basada en la cantidad de desplazamiento apical del piso de la cámara pulpar (ver gráfico 15).
Posteriormente Kallay 61 en 1963, describe una raíz única en forma de cuña o pirámide en molares monoradiculares, que ocurre en asociación con los dientes taurodóncicos. Sin embargo es cuestionable si este molar piramidal debe ser añadido como una cuarta subclase de taurodontismo 23 (ver gráfico 16).
Gráfico 16.Molar en forma de cuña. Tomado de Cichon y Pack, 1985 Prevalencia del Taurodontismo El taurodontismo no tiene predilección por la raza. 23,104 El rasgo ha sido visto en premolares y molares, pero los molares, sobre todo los segundos molares inferiores, son los dientes más frecuentemente afectados. 117,134,116 Se puede observar en ambas denticiones primaria y permanente. 23 El taurodontismo puede afectar un solo diente 139,53 o múltiples dientes, 23,33,51 y puede ser unilateral 139,53,51 o bilateral. 23,142,33 El rasgo ha sido señalado como un trastorno aislado 116 o en unión a síndromes y anomalías,142,104,23,139 apareciendo más frecuentemente como una alteración aislada. El rango de ocurrencia va de 2,5% (Blumberg) a 6,3% (Holt y Brook). 111 En estudios de Ruprecht y cols. 104 y Shifman y Chanannel 117, encontraron que el taurodontismo es observado con cierta frecuencia. Características clínicas del Taurodontismo Clínicamente, la corona del diente tiene forma, estructura, color, y textura normal, excepto cuando va asociado con amelogénesis imperfecta. 23 El diente con esta afección presenta ciertas características anatómicas 139 (ver gráfico 17):
Diagnóstico del Taurodontismo Sólo puede ser diagnosticado radiográficamente. 134,117,104,116 En vista de que el diagnóstico esta basado en la evaluación subjetiva de la apariencia radiográfica del diente, varios autores han intentado realizar un diagnóstico más objetivo de la condición acercándose más a la valoración. 104 Shifman y Chanannel, 117 en 1978, propusieron el siguiente criterio para determinar la presencia o ausencia de taurodontismo, el cual es bien lógico: El taurodontismo esta presente si la distancia del punto más bajo del extremo oclusal de la cámara pulpar (A) hasta el punto más alto del extremo apical de la cámara pulpar (B), dando (a), dividido por la distancia de (A) hasta el ápice, dando (b), es 0,2 mm o mayor, y si la distancia de (B) a la unión cemento-esmalte (cej) es mayor de 2,5 mm (ver gráfico 18).
Consideraciones de tratamiento del Taurodontismo La profunda cámara pulpar y el complejo sistema de conductos de esta anomalía, dificulta en gran medida su visualización clínica durante la terapia endodóncica, y por ende dificulta la localización de los conductos impidiendo una adecuada instrumentación, por lo cual sería ideal valerse del uso del microscopio quirúrgico para abordar el caso, y de una abundante irrigación para disolver la mayor cantidad posible de material necrótico. 139 Sin embargo, la exploración cuidadosa de los surcos entre todos los orificios es recomendada para revelar un orificio y conducto adicional. 142 Se recomienda que la obturación se realice con gutapercha y cemento sellador, utilizando las técnicas de condensación vertical 139, o condensación lateral 139,53 Según Hayashi 53 el éxito del tratamiento de conducto depende de la identificación de todos los conductos del diente anómalo (ver gráfico 19).
Fusión Introducción y concepto de Fusión Fusión se define como la unión de dos o más gérmenes dentarios, en algún estado de su desarrollo, resultando un solo diente de estructura grande. Dependiendo de la etapa del desarrollo en el cual estos folículos se unen, un diente puede presentarse con una sola cámara pulpar y una confluencia de esmalte y dentina 109,106 (ver gráfico 20).
Gráfico 20. Fusión. Tomado de Kitamura, 1997. Etiología de Fusión La etiología de esta malformación es desconocida, aunque se ha demostrado que una tendencia hereditaria juega un papel importante. 109 También se piensa que alguna fuerza o presión física produce el contacto de los dientes en desarrollo y su consecuente fusión. 112 En casos de fusión entre un diente supernumerario y un diente normal, se puede pensar que el diente supernumerario al desarrollarse en un área limitada para el germen del diente normal, el espacio se vería reducido para el desarrollo de los dos gérmenes lo que ocasionaría la fusión. 124 Schulze 110 comenta que es probable que las vainas epiteliales de ambos dientes en desarrollo se acercan entre sí de forma casi vertical; esto da lugar a una interferencia recíproca entre ambos gérmenes dentarios que produce un cambio en la dirección original del crecimiento y una fusión simultánea. Sin embargo, el germen mayor y más fuerte vuelve a predominar posteriormente y continúa su crecimiento en la dirección original. Clasificación de Fusión Dependiendo del estado de desarrollo de los gérmenes en el momento de la unión, la fusión puede ser: 112 a- Completa (involucrando corona y raíz de los dientes) b- Incompleta (involucrando solo las raíces de los dientes) Shafer 112, y Sapp y cols. 106 comentan, si el contacto se produce antes de iniciarse la calcificación la unión implicará todos los componentes del diente incluyendo esmalte, dentina, cemento y pulpa, así formando un solo diente grande. Si el contacto ocurre más tarde cuando una porción de la corona dentaria ha completado su formación, pueden unirse solo las raíces. En ambos casos la unión siempre va ser a través de la dentina (ver gráfico 21)
Prevalencia de Fusión Su aparición no es común. Se observa con más frecuencia en la dentición primaria que en la permanente; su mayor incidencia es en la región anterior, especialmente en el área de los incisivos laterales y caninos, y raramente en los dientes posteriores. 109,42 Duncan y col. 37 y Mochizuki y cols. 85, comentan, que puede haber una alta prevalencia en Indios Americanos y Orientales. La incidencia de fusión en dientes permanentes es menor a 1%, y en dientes primarios varía de 0,5% a 2,5%, y su ocurrencia bilateral va de 0,1% a 0,2%. 37 Además de afectar a dientes normales, la fusión también se puede presentar entre un diente normal y un supernumerario como en el caso del mesiodens o el distomolar, pero en menor frecuencia 0,1%. 112,64,108,42 Se han encontrado pocos casos de fusión entre tres dientes, observándose principalmente en la dentición primaria. 85 Hallazgos histológicos de Fusión Shafer 112 comenta que al e | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||